Según dicta la Oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, un/a defensor/a de derechos humanos es aquella persona que, "individualmente o junto con otras, se esfuerza en promover o proteger esos derechos”, entre los que se incluyen derechos civiles y políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales. Asimismo, las y los defensoras de la comunidad abordan a día de hoy distintas problemáticas, entre las que se incluyen, las detenciones arbitrarias, tortura, ejecuciones extrajudiciales, violencia de género, degradación ambiental y violaciones en cuanto a derechos laborales. Todos ellos experimentados en el transcurso de las últimas décadas dentro del ejido López Hernández. 

En este sentido, durante los meses de julio y agosto, los niños y niñas de la Comunidad López Hernández permanecen sin la presencia de ningún maestro, los cuales durante el año apoyan a la comunidad en materia de seguridad y educación. Desde la asociación trabajamos conjuntamente con los educadores públicos para ofrecer, durante dicha ausencia, la disuasión de cualquier expectativa de vulneración de derechos humanos. Durante dichos meses, pues, la Comunidad se ve expuesta a un clima de violencia y expectativa a que puedan darse represiones violentas o desalojo por parte de grupos paramilitares, u otros grupos armados, contra los/as defensores/as de derechos humanos que han resistido en la recuperación de su territorio ancestral.

 

Por ello, es en el transcurso de dicho periodo de vacaciones, que desde la entidad ponemos en práctica el desarrollo de un trabajo pedagógico y comunitario, conjuntamente con la Comunidad y la Fundación Y'ibell Cuxlejalil, así como con distintos agentes educativos tanto de España como de México. El proyecto busca, ante todo, el fomento de un entorno de seguridad con la presencia de actores internacionales sobre terreno, formados en materia psicológica o de gestión emocional.
 

Proponemos un programa desarrollado en un entorno grupal respetuoso, donde los/as más pequeños/as se convierten en los protagonistas encargados de dirigir su propio proceso de crecimiento personal. Mientras, pretendemos transformar la figura de educador/educando, haciendo que durante el desarrollo del proyecto, el/la monitor/a consiga también conectar con las necesidades y resiliencias arraigadas en la región, así como con las causas de las opresiones estructurales a las que se ven sometidas. Todo ello, en un entorno donde radique la ética del cuidado, gracias al fortalecimiento de distintas temáticas:

- Cultura de paz y no violencia.

- Interculturalidad y fomento de la diversidad cultural en el proceso de aprendizaje. 

- Autonomía del niño/a en su proceso de crecimiento personal.

- Ejercitación de la (auto)compasión y la sanación a través del acompañamiento en la gestión de las emociones.

- Cuerpo y territorio.

- Fomento de la conciencia crítica.

- Desarrollo humano y entorno social: deconstrucción del imaginario colectivo.
- Trabajo colaborativo.
- Respeto, diálogo y cohesión grupal.

El término escuela no hace referencia a ninguna institución concreta. Más bien, alude a un proceso de aprendizaje colectivo que se da en un contexto concreto, de manera no jerárquica y que se aleja de las praxis didácticas.

¿A QUIÉN NOS DIRIGIMOS?

- A la comunidad educativa, tanto formal, como no-formal. 

- Estudiantes de distintas áreas sociales -Educación, Pedagogía, Educación Social, Psicología, Trabajo Social, Antropología, etc.-, en busca de prácticas formativas.

¡Ponte en contacto con el equipo, e infórmate!

Programa coordinado con:

Primera edición del Programa de Pedagogía Social en la Comunidad López Hernández, en 2017 (Chiapas, México)